Repara en tus ojos: Los límites de la mirada

Repara en tus ojos: Los límites de la mirada

24 de abril de 2015


Mantuve la mirada fija en en un chico de mi edad durante 54 segundos, estaba en el metro. Él tiró la mirada 7 veces al suelo, se acabó incomodando, se acercó y me dijo: ¿Te pasa algo? Repetí la misma acción con una chica y al segundo 40 se cambió de sitio. Una mirada sostenida a los ojos de un hombre es un gesto de desafío y hostilidad. La misma mirada sostenida a los ojos de una mujer representa una provocación o una invitación al sexo.

Si eres como yo, un fanático de la observación, seguro que disfrutas con este gran escaparate que son las relaciones humanas. Me puedo pasar horas observando todos estos matices. Pero hoy solo nos interesa tu mirada.

Dos personas se cruzan y se saludan, una de ellas tira la mirada al suelo inmediatamente. Es muy probable que tú o tu interlocutor lo hagáis llevados por la inseguridad o el miedo. Bajar la mirada es un gesto de sumisión. Retirar la mirada es una herramienta para evitar el conflicto pero denota sumisión o inseguridad personal. Y la sumisión y la inseguridad o el miedoso no son rasgos que resulten atractivos a una mujer.

Un chico que no se atreve “a molestar” no es una persona de éxito. Además, observa como tirando la mirada te pierdes información valiosa para continuar la interacción. Mirar a los ojos no incómoda salvo que no pestañees durante 54 segundos. Al contrario, resulta enormemente atractivo.

Mantener la mirada informa a tu interlocutor de que le aprecias, de que te gusta su mensaje y estás disfrutando. Te invito a que sostengas la mirada más allá de lo habitual para que compruebes cómo se enriquecen tus interacciones.