Trátala con respeto, no con cuidado

Trátala con respeto, no con cuidado

15 de marzo de 2015


– Hola. ¿Qué tal? (Sonríe).
– Hola. ¡Bien!

– Te acabo de ver y me apetecía charlar contigo. (Más sonrisa).
– ¡Ah! Perfecto. Qué atrevido.

– ¡Sí! (Más sonrisa todavía). ¿Puedo preguntarte qué haces en mi sitio especial? (Sonriendo. Le duele incluso la mandíbula de hacerlo).
– ¿Es tu sitio?

– Pues sí. Y tú lo ocupas con mucha gracia, por cierto. (Carcajada).

Una mujer desea ser tratada con respeto pero no con cuidado. De esto me he dado cuenta con un cliente que se limpia los pies en el felpudo para entrar… también lo hace para salir… a la calle. Tiene excesivo cuidado conmigo y eso llega a incomodarme. Me mira constantemente para saber si apruebo sus palabras. Se siente incómodo consigo mismo y con otras personas, por eso tiene un excesivo mimo en el protocolo.

Las aristas en el comportamiento son también necesarias en las relaciones sociales y más aún en el proceso de seducción porque trasmite que ella no es lo único que importa en ese momento. Ser políticamente incorrecto es compatible con tener cuidado. Ser algo gamberro, desafiante o incluso provocador sumará a tu estilo y te hará más digerible.

Sonreír excesivamente es como limpiarse los pies en mi felpudo para salir a la calle. Un cuidado innecesario. Ahora lee el mismo diálogo imaginando que él solo esboza una ligera sonrisa. El efecto es completamente distinto. Mucho más atractivo.

Observa que utilizo muchos cuantificadores en mis textos para evitar que te vayas a los extremos.